De la idea a la aplicación
En lugar de simplemente utilizar aplicaciones en sus teléfonos celulares, el estudiante aprende a comprender cómo se planifican, construyen y transforman en una experiencia funcional. Una aplicación no es sólo una pantalla bonita: implica lógica, datos, interfaz, pruebas, corrección de errores y mejora continua.
El curso constituye una base práctica para el desarrollo de aplicaciones, acercando a los jóvenes al universo del software aplicado y a una de las áreas más importantes de la economía digital.